¡Enhorabuena queridas hermanas!

Celebramos hoy la fiesta patronal de la Congregación, la Sagrada familia de Nazareth, y es una gran oportunidad para agradecer a Dios el don preciosísimo del carisma de nuestra Comunidad religiosa. La Sierva de Dios María Sara del Smo. Sacramento lo expresa así:


"Él quiere que sea Nazareth un semillero de almas que lleguen a una íntima unión con Su Corazón, y que sean contemplativas, aún en la actividad. Y me recordó que solo formando así las almas, será este Nazareth un trasunto del suyo, y seremos verdaderas hijas de la Santísima Virgen de Nazareth"

 

Que Nazareth florezca en todo el mundo y en la vida cotidiana impregne de santidad todos aquellos lugares y almas a las que hemos sido envíadas.

Aquí una bella reflexión sobre la espiritualidad de Nazareth de Fray Nelson Medina O.P., vale la pena meditarla en algún momento tanto personal como comunitariamente

y no olvidemos la bella alocución de Pablo VI que nos recuerda las enseñanzas de Nazareth: silencio, vida familiar y trabajo

 

El ejemplo de Nazaret
De las alocuciones del papa Pablo sexto
Alocución en Nazaret 5 de enero de 1964

 

Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.

Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, quizá e una manera casi insensible, a imitar esta vida.

Aquí se nos revela el método que nos hará descubrir quién es Cristo. Aquí comprendemos la importancia que tiene el ambiente que rodeó su vida durante su estancia entre nosotros, y lo necesario que es el conocimiento de los lugares, los tiempos, las costumbres, el lenguaje, las prácticas religiosas, en una palabra, de todo aquello de que Jesús se sirvió para revelarse al mundo. Aquí todo habla, todo tiene un sentido.

Aquí, en esta escuela, comprendemos la necesidad de la disciplina espiritual si queremos seguir las enseñanzas del Evangelio y ser discípulos de Cristo.

¡Cómo quisiéramos ser otra vez niños y volver a esta humilde pero sublime escuela de Nazaret! ¡Cómo quisiéramos volver a empezar, junto a María, nuestra iniciación a la verdadera ciencia de la vida y a la más alta sabiduría de la verdad divina!

Pero estamos aquí como peregrinos y debemos renunciar al deseo de continuar en esta casa el estudio, nunca terminado, del conocimiento del Evangelio. Mas no partiremos de aquí sin recoger rápida, casi furtivamente, algunas enseñanzas de la lección de Nazaret.

Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros, que estamos aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y en extremo agitada vida moderna. Silencio de Nazaret, enséñanos el recogimiento y la interioridad, enséñanos a estar siempre dispuestos a escuchar las buenas inspiraciones y la doctrina de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad y el valor de una conveniente formación, del estudio, de la meditación, de una vida interior intensa, de la oración personal que sólo Dios ve.

Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable, lo dulce e irreemplazable que es su pedagogía y lo fundamental e incomparable que es su función en el plano social.

Finalmente, aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del hijo del artesano: cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente; restablecer la conciencia de su dignidad, de manera que fuera a todos patente; recordar aquí, bajo este techo, que el trabajo no puede ser un fin en sí mismo, y que su dignidad y la libertad para ejercerlo no provienen tan sólo de sus motivos económicos, sino también de aquellos otros valores que lo encauzan hacia un fin más noble.

Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas sus causas justas, es decir: a Cristo, nuestro Señor.

Oración

Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas su unión en amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

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Comentarios: 3
  • #1

    Ana (lunes, 31 diciembre 2012 08:55)

    Que mensaje tan hermoso esto nos ayudara a muchas familias que leemos estos mensaje. Gracias. Que Dios os bendiga

  • #2

    Laura (lunes, 31 diciembre 2012 09:57)

    Felicitaciones. Que Dios os bendiga. GRACIAS

  • #3

    rosy (martes, 01 enero 2013 02:05)

    GRACIAS...
    QUE DIOS NOS AYUDE A SER ESPECIALISTAS EN NAZARET ...
    FELIZ AÑO NUEVO Y SEAMOS TODOS NAZARET...

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